Siempre es enriquecedor y alentador conocer a una persona que vive fuera de los márgenes de lo ordinario. Este es el caso de la fotógrafa Alicia Ahumada, con quien gracias al Festival Fotográfico Fotoensayo pude convivir, y al mismo tiempo verla trabajar, durante un fin de semana en su laboratorio fotográfico.
Este encuentro resultó significativo no solamente por conocer a quien fuera impresora de Mariana Yampolsky durante 20 años, resultó significativo también porque en los tiempos actuales, donde todo en el ámbito de la fotografía gira en torno a los avances tecnológicos, a la resolución de las cámaras, a la manera en que se deben almacenar y respaldar los archivos digitales, y sobre todo a las nuevas formas de impresión fotográfica, es necesario entender que el cambio de analógico a digital va más allá solamente del gusto personal.
Y digo que va más allá del gusto de cada fotógrafo utilizar una cámara digital o una cámara analógica, porque estamos supeditados a lo que sí se vende, a lo que ofrece el mercado. Por ejemplo, ya no se encuentra papel de fibra en el mercado mexicano, así como tampoco se encuentra fácilmente película o químicos para procesar negativos, ni papel, sin importar si el trabajo es en color o en blanco y negro.
Alicia Ahumada, al darnos la bienvenida a su casa (lugar donde tiene su laboratorio fotográfico), nos preguntó a los más de diez fotógrafos presentes el tiempo que teníamos sin revelar nuestros propios negativos o imprimir nuestras propias fotografías por un proceso tradicional y a excepción de una chica que aún lleva clases de foto en la universidad, el resto teníamos al menos un par de años sin hacerlo (en mi caso eran prácticamente 6 años que no lo hacía). Lo que más me llamó la atención en ese momento fue descubrir que ella misma tenía cerca de medio año de haber hecho una impresión (de Yampolsky, por supuesto).
A pesar de que nunca fui fan del cuarto oscuro, tengo que reconocer que conseguir unas impresiones perfectas es algo que muy pocos pueden realizar, se requiere, además de paciencia, un talento natural. Pero me asalta una duda luego de ver a Alicia trabajar: ¿Qué diferencia existe entre una imagen mejorada en la ampliadora y una imagen mejorada en el Photoshop? Es obvio que existen diferencias muy notables, pero en esencia se trata de lo mismo: intervenir la toma original para obtener un mejor resultado en la impresión.
En el método tradicional se corrigen el contraste, las altas luces y las sombras muy profundas para dar un tono homogéneo, más equilibrado; a través de la computadora (o el ordenador, como la llamarían los españoles) se realizan las mismas operaciones. Aunque no es a oscuras y con una muy tenue luz roja, sino frente a un monitor que ofrece una gama cromática muchos más amplia que cualquier tipo de impresión.
Sin lugar a dudas Ahumada es una mujer consciente de que las condiciones han cambiado, no existen los recursos naturales que sí había hace algunos años, el trabajo analógico está desfasado en el aspecto ambiental, los residuos del proceso químico son muy contaminantes y consumen grandes cantidades de agua limpia. Esto la ha llevado a cambiar su forma de trabajar.
Al mostrarnos un conjunto de libros de artista, en los que acumula el resultado de la investigación fotográfica sobre medicina tradicional que lleva a cabo con la beca del Sistema Nacional de Creadores de Arte, los presentes pudimos observar la manera en que desarrolla un proyecto personal, utilizando película blanco y negro e imprimiendo por medio de un proceso digital.
El laboratorio fotográfico que conocimos quienes nacimos hasta finales del siglo XX está en peligro de extinción y en muy poco tiempo podrá conocerse solamente en museos o libros de historia, debido a que el medio cambia y evoluciona a la menor provocación del mercado internacional.




Como cualquier otro campo profesional o disciplina artística, la fotografía es un medio que exige estar en un proceso de actualización permanente, ya sea en el terreno tecnológico o teórico.